Cuando Francisco Javier Vera Manzanares decidió luchar por la protección del medio ambiente en Colombia, tenía apenas nueve años de edad y en marzo de 2019, creó el colectivo Guardianes por la Vida, con niños y niñas de su barrio, al que luego se unieron jóvenes del país y del mundo.
El 18 de diciembre de 2019, con 10 años, acompañó a una familiar suya a una plenaria al Senado de la República, donde pidió la palabra. Increpó e instó a los congresistas a crear políticas efectivas para proteger los recursos naturales, la biodiversidad del país y garantizar la vida en el contexto del cambio climático. Ese día se encontró con varios congresistas, entre ellos Gustavo Petro, con el que se tomó una foto que publicó en redes sociales.
Ese día marcó la vida del niño, que ya se perfilaba como ambientalista, y cobró protagonismo en su liderazgo que apenas comenzaba.
Desde entonces se dedicó a hablar públicamente sobre las fallidas políticas ambientales y sociales de Colombia, con el consentimiento y acompañamiento de sus padres, Ana María Manzanares y Javier Vera. Su posición frente a la urgencia de “tomar acciones para la preservación del planeta” hizo que fuera querido y apoyado por muchas personas. A los 12 años publicó su primer libro infantil llamado “Pregúntale a Francisco: ¿Qué es el cambio climático?”.
En 2022 el joven activista fue designado asesor infantil del Comité de Derechos del Niño de la Organización de Naciones Unidas para la Observación General 26, que trabaja los derechos del niño y el clima. En 2023, fue nombrado defensor del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en Latinoamérica y el Caribe.
Y aunque las redes han sido importantes para difundir sus mensajes a favor de la protección del medio ambiente, también le abrió un flanco que aprovechan sus detractores. Empezaron a llegar a sus cuentas mensajes de odio, burla, estigmatización y amenazas. El primer cuestionamiento que le hicieron fue sobre cómo hizo para poder entrar al Congreso y por qué le abrieron el micrófono. Luego empezaron a hacerle montajes con la foto que se había tomado con Gustavo Petro, donde a Francisco lo vestían como guerrillero o se burlaban de su apariencia física. Los montajes los empezaron a hacer con todas las fotos que subía a redes sociales.
Dice Manzanares que Francisco desde muy niño era crítico, todo lo preguntaba y ya ella le veía criterio para saber lo que él quería ser y decir. El 15 de enero de 2021, ella vio un mensaje anónimo en Twitter (hoy X) donde amenazaban de muerte a su hijo después de que él publicara un video felicitando al presidente de ese entonces, Iván Duque (2018-2022), por mantener las medidas para prevenir la transmisión de Covid-19, “pero solicitando condiciones más dignas para los niños y niñas de zonas rurales”.
Esa amenaza se difundió rápidamente, por lo que diferentes organizaciones ambientales y distintos sectores en Colombia la rechazaron y hasta el mismo Presidente se pronunció. A los pocos días, a su casa llegó la Fiscalía, luego investigadores de la Seccional de Policía Judicial, el director de la Policía de Cundinamarca, la Unidad Nacional de Protección (UNP) y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), para hacer investigación de la procedencia de las amenazas y para ver las condiciones en las que vivía el niño.
“Fue el primer encontrón súper fuerte porque yo realmente no pienso que sea así y creo que fueron violatorias esas visitas y al final lo que él hace es legítimo”, dice Manzanares.
Por esos mismos días, Francisco recibió una carta de la entonces Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, reconociendo su labor y felicitándolo. También recibió a Patricia Llombart, embajadora de la Delegación de la Unión Europea quien lo designó Embajador de Buena Voluntad. Todo esto Francisco lo publicó en sus redes sociales.
Aún con ese respaldo, la madre del menor empezó a ver perfiles en redes sociales de “extrema derecha” que salían con montajes en donde mostraban al niño como guerrillero y se usaban muchos calificativos en contra de su persona. “Yo denuncio eso ante la Fiscalía pero se me vuelve la vida un desastre porque entonces todos los días tenía un policía fuera de la casa y en algunas ocasiones me hacían comentarios despectivos o intimidantes”, dice la madre en entrevista telefónica desde España.
La situación se volvió insostenible. Si Francisco aparecía en algún programa de televisión, llegaban cientos de comentarios en su contra por las redes. Algunos políticos y medios de comunicación replicaban los mensajes donde era estigmatizado. Así fue como el 20 de junio de 2021 la familia abandonó a Colombia como exiliados y fueron acogidos por el programa de protección para defensores de derechos humanos en España.
Francisco dejó de publicar en redes sociales por un tiempo para bajar su perfil, pues los ataques y amenazas continuaban a pesar de ya estar fuera de Colombia.
Pero los mensajes en su contra no paraban desde Colombia y se fueron instalando también en España. En noviembre de 2022, asistió a la COP27 en Egipto, y por estar allí se empezó a difundir información falsa, acusaciones de formar parte de las guerrillas, comentarios sexuales y homofóbicos que incitaban a la violencia en contra de su persona.
El 27 de noviembre de 2024, la Relatora Especial sobre la situación de las personas defensoras de derechos humanos y otros expertos de la ONU hicieron pública una comunicación conjunta que había enviado a los gobiernos de Colombia y España alertando sobre las continuas amenazas y ataques en línea contra Francisco. “Según informes recibidos por la Relatora, Francisco Vera sigue recibiendo cientos de ataques en las redes sociales, concretamente en X, a través de fotos manipuladas que lo presentan como guerrillero, terrorista y otras acusaciones falsas e indignantes”, dice la comunicación del organismo internacional.
Allí se despliegan los casos más destacados de amenazas y estigmatizaciones y dice la ONU que les preocupa la persistencia de esos ataques desde que el niño tenía 11 años de edad y que aún no hayan resultados de la investigación del Estado colombiano. “Muchos de estos ataques digitales habrían sido iniciados o agravados por personalidades políticas de Colombia, algunos de ellos con cargos de elección popular. Debido a la percibida inacción frente a tales ataques, se habrían extendido también fuera de Colombia e incluso habrían alcanzado España, lugar de exilio de Francisco Vera y su familia”, se lee en la misiva.
En respuesta, el gobierno de Colombia envió un informe de las medidas adelantadas para la protección a la vida de Francisco, pero sobre las labores de investigación sobre amenazas no hay información de los responsables. Aún así, el gobierno “lamenta la situación acaecida en perjuicio del menor Francisco Vera y de su núcleo familiar. Al respecto, la institucionalidad refrenda su determinación de continuar con la investigación para esclarecer los hechos que dieron lugar a la situación de la referencia”.
Un caso atípico de estigmatización contra un menor de edad
Hoy, a sus 15 años, Francisco tiene 109.800 seguidores en X, 526.000 seguidores en Facebook y una larga trayectoria de activismo por el mundo que lo hace ser reconocido como un líder y defensor de derechos humanos, los derechos de los niños y niñas, y del medio ambiente. Se ha reunido con políticos y líderes mundiales, escritores y personalidades que han apoyado su talento y su lucha.
Sin embargo, todo lo que publica Francisco, principalmente en X, tiene efectos negativos contra su labor como activista: continúan los montajes, le critican por todo y degradan su imagen. Su madre se tomó la tarea de monitorear este tipo de mensajes que lo atacan, y solamente entre agosto y octubre de 2024, recogió 1.267 en la red social X, provenientes de cuentas reales y también de cuentas falsas. Dice que los mensajes fueron “escogidos de manera aleatoria en aras de tener una muestra de los constantes hostigamientos y violencia que recibe”. Agrega que no le ha dado tiempo de revisar otras redes.
Manzanares clasificó la información que monitoreó en siete temas. El primero se refiere a acusaciones de robo, violación de gallinas y otras prácticas zoofílicas. Entre el 10 de julio y el 20 de octubre, encontró 246 mensajes de diferentes cuentas, de las que tiene su respectivo enlace, que le hacen estos señalamientos, donde una sola persona tiene hasta 15 mensajes de este tipo, como el caso particular de un supuesto mayor retirado del Ejército que se hace llamar MayorPatriota.
El segundo tema es sobre comentarios degradantes y deshumanizantes, en el que encontró 137 mensajes donde usan su imagen para burlarse e insultarlo. El tercero se refiere a la explotación e instrumentalización por parte de sus padres en el que hay 221 mensajes, donde resaltan que usan a su hijo para ganar dinero.
El cuarto tema es sobre las referencias que hacen a Francisco como guerrillero, terrorista, comunista o de izquierda, en el que recopiló 406 mensajes. Aquí es donde más usan sus fotografías para hacer fotomontajes y ponerle todo tipo de camuflados, sobre todo del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y armas, o le atribuyen atentados. El quinto es sobre acusaciones de ser trans, homosexual y hasta “señora lesbiana”, en el que hay 200 mensajes llenos de insultos homofóbicos.
El sexto tema se refiere a que supuestamente sus padres le administran hormonas a Francisco para que no crezca para lucrarse de su activismo juvenil sobre el que recopila 39 mensajes. En la séptima categoría hay 23 amenazas directas de muerte. Muchos de esos mensajes luego fueron borrados, pero Manzanares logró tener captura de pantalla de cada uno de ellos.
Esa criminalización, como prefiere nombrar el caso Manzanares, ya que Francisco es un defensor de derechos humanos joven, está en concordancia con otros casos de criminalización a través de redes sociales de otros defensores del país y aborda el uso de amenazas, estigmatizaciones, aislamiento y humillaciones de la que es objeto, alude a las seis categorías discursivas que tiene VERIFICO para contrastar este tipo de mensajes: descontextualización, ataque político, discriminación, difamación, engaño e ironía.
Es un caso atípico porque tiene muchos factores que vulneran aún más la vida y la defensa de derechos humanos, con el agravante de ser a un menor de edad. Andrea Garzón, coordinadora del área de investigación de la Comisión Colombiana de Juristas (CCJ), encargada de trabajar el tema de ataques en contra de líderes y lideresas sociales, dice que la estigmatización en Colombia tiene efectos negativos porque “llegan a generar miedo para quebrantar los canales de comunicación y reclamación de derechos que tienen las personas defensoras con diversas entidades del Estado”.
Para Manzanares esta situación es grave porque son narrativas que se instalaron y que ya son muy difíciles de parar. Dice que a veces se hacen más públicos los ataques y en otros momentos disminuyen, pero nunca se detienen. “Aparte de toda la estigmatización que ha tenido por su labor y la criminalización, también a mí me criminalizan por permitir que él sea activista y sea defensor. De hecho, yo he sufrido una carga en los últimos tres años, porque ha sido un señalamiento público, como si yo estuviera haciendo quién sabe qué con él”, dice Manzanares.
Por toda esta escalada de ataques, Francisco ha perdido espacios en medios de comunicación, porque cada vez que sale en un video, en algún programa o periódico, ese espacio se llena de mensajes en su contra y de ataques, tanto que los medios tienen que retirarlo. Dice Manzanares que los señalamientos ya se vuelven parte del paisaje. “He estado todo el año (2024) tratando de mover el caso, primero para que la Fiscalía haga algo, pero también para que se vea la gravedad, porque igual siento que con la proyección que tiene Francisco, el riesgo también se acrecienta”.
A pesar de todos los efectos negativos que ha implicado el activismo de Francisco a la familia, sus padres nunca han pensado en que su hijo deje de hacer lo que le apasiona. Por el contrario, lo siguen apoyando y cuidando.




