Un niño muerto y 12 lesionados dejó un ataque terrorista ejecutado con drones en una zona rural del municipio de Tibú, en el departamento de Norte de Santander.
De acuerdo con la información preliminar de las autoridades, el hecho se presentó en la mañana de este viernes en el corregimiento Versalles, cuando una granada de mortero fue lanzada desde un dron, al parecer perteneciente a un grupo armado de la subregión del Catatumbo.
El artefacto cayó en una vivienda de la vereda Veinte de Julio, rompiendo el techo de zinc y estallando en la habitación en la cual se encontraban el niño Luis Antonio Aragón Vaca, de 12 años, y a su madre Marli Floredis Aragón Vaca, de acuerdo con la denuncia de la Asociación Campesina del Catatumbo.
Fuentes militares dijeron que, a la par de la explosión en Tibú, el frente 33 y el ELN también se enfrentaron en el corregimiento Filo Gringo, en el municipio de El Tarra, sin que hasta ahora se conozca el número de heridos.
El Ejército informó que varios pelotones fueron trasladados a la zona.
Aunque el Catatumbo lleva cuatro décadas a merced de los grupos terroristas y narcotraficantes, desde el pasado 15 de enero se agudizó la situación, por cuenta de una incursión del ELN en territorios controlados por los disidentes del frente 33 de las Farc, lo que desató matanzas, secuestros, desapariciones, confinamientos y desplazamientos forzados.
En el marco de esa confrontación, los dos bandos han implementado el sistema artesanal de lanzamiento de artefactos explosivos desde drones, que en algunos casos han sido lanzados sobre áreas residenciales, afectando a civiles.
El Gobierno Nacional decretó la Conmoción Interior para acopiar recursos y frenar la violencia y la crisis humanitaria, lo esfuerzos han sido insuficientes. Según datos de la Defensa, hay 64.783 desplazados, 12.913 personas confinadas y 117 homicidios (118 si se suma el del niño de Tibú).




