La música electrónica y la comunidad LGBTIQ+ en Colombia están de luto. Camila Gil, reconocida DJ paisa, activista trans y figura emblemática de la cultura diversa en Medellín, falleció a los 29 años, al parecer por complicaciones relacionadas con su salud respiratoria. Su partida fue confirmada a través de un comunicado en sus redes sociales, donde sus familiares y allegados pidieron respeto y solidaridad en este momento de duelo.
Camila no solo fue una artista destacada en las cabinas de importantes discotecas y festivales del país, sino también una figura transformadora en el tejido social y cultural de Medellín. Su historia está íntimamente ligada a “El Mariposario” (MRP), un colectivo de mujeres trans que, con valentía, rompió barreras y enfrentó la discriminación en una ciudad tradicionalmente conservadora.
Junto a sus amigas Kim Zuluaga, Luna Gil, Monie Gil, Camila Dior y Fresa Gil, Camila impulsó una revolución silenciosa pero firme: desde exigir el derecho a la identidad en entornos educativos hasta conquistar espacios artísticos y mediáticos para visibilizar las luchas trans. MRP no solo fue un grupo de amigas, fue un símbolo de resistencia, empoderamiento y sororidad.
Su transformación personal también marcó una huella profunda en la comunidad. En entrevistas pasadas, habló abiertamente sobre el proceso de construir su identidad, los desafíos familiares y la presión estética dentro del universo trans. Camila fue referente no solo por su talento, sino por su autenticidad y su capacidad de inspirar a otras personas a vivir con libertad y orgullo.
Desde anoche, cientos de mensajes de despedida inundan las redes sociales. Seguidores, artistas, activistas y colectivos LGBTIQ+ han expresado su tristeza y agradecimiento por el legado de una mujer que usó el arte y la visibilidad como herramientas de transformación social.
La comunidad planea múltiples homenajes en su honor en los próximos días.




